A más de un mes del terremoto
de Iquique e incendio de Valparaíso:
18 m2: la vida después de la emergencia
En los recientes desastres se
destruyeron más de 5.400 casas, por lo que el Gobierno financió el 100% de los
subsidios de viviendas de emergencia, entregando hasta el momento 3.400
mediaguas a damnificados. Pero las críticas a las deficiencias de las
construcciones no han parado desde la primera ola de frío, tal como ocurrió
luego del terremoto de 2010.
Sol Park
22 de abril, Juan
Federico Villegas (73) limpiaba escombros de su casa en el Cerro La Cruz,
calcinada por el incendio de 12 de abril. En ese momento, alcalde de Valparaíso
Jorge Castro (UDI) realizaba una ronda de inspección. Éste estaba siendo
increpado por los damnificados por la falta de ayuda, por lo que respondió:
“¿Te invité yo a vivir aquí?”. Allí también estaba el secretario del alcalde, un
amigo de la infancia de Villegas, que lo había reconocido. En dos días obtuvo
una de las 300 mediaguas que se construirían en Valparaíso.
Dentro de la
vivienda de emergencia de 18 m2 Juan Villegas vive con su hijo. Su
casa anterior medía 132 m2. Tiene una cama de dos plazas regalada
por su hermana y ocupa un tercio del espacio. La otra cama está ubicada al otro
lado. Entre ellos solo cabe un mueble que sirve de despensa y armario. En la
noche levanta la mesa para que dos nietos puedan dormir en un colchón, mientras
sus otros dos hijos duermen en una carpa afuera, en el lugar donde habría
estado la sala principal.
En el terremoto de
Iquique y el incendio de Valparaíso hubo 5.400 casas destruidas en total. Hasta
ahora se entregaron aproximadamente 3.400 mediaguas para los damnificados. Las
17.300 que fueron construidas en el terremoto de 2010 eran de madera, sin ventana
ni puerta. Hoy están hechas con paneles OSB, piso terciado, ventanas de marco
de aluminio y puertas fabricadas.
Los paneles OSB son
un poco mejor que la madera natural ya que no presenta los huecos o rajas. Pero
al estar descubierto en una zona de lluvia y de bajas temperaturas, no son resistentes
a la humedad ya que actúan como una esponja. De hecho, en este último mes, más
de 100 instalaciones fueron dañadas por lluvia en Valparaíso. En la de Juan
Villegas, el techo, la puerta y la ventana están mal calibradas, y el piso se
mueve. Las esquinas de su vivienda están descubiertas, dejando pasar la lluvia.
Él mismo tuvo que comprar y colocar los paneles de aislamiento para protegerse
del frío.
El 25 de abril
la empresa I+K Studio Design denunció a través de Twitter que TECHO, la
organización que tradicionalmente construye mediaguas en situaciones de
emergencia, bloqueó su oferta de construcción. Viviendas de acero, anti
sísmicas, armado en una hora y media entre dos personas y que cuestan $ 750
mil. Se pueden ampliar y así constituirse en viviendas definitivas de más de 40
m2. Las mediaguas de TECHO necesitan ocho personas para construirla
en un día y cuestan $ 1.5 millones. El Estado financió las tres mil viviendas
requeridas en Valparaíso, gastando cerca de $ 5 mil millones. El presidente de
la empresa Krijstan Araoz entregaba a la organización la responsabilidad de
comunicar y gestionar con el Gobierno, pero afirma que eso no ocurrió: “Esta
tecnología atenta con sus intereses económicos, primero al tener que transparentar
las operaciones de proveedores y segundo porque la tecnología los deja fuera
del mercado y además porque los intereses de avecindados del oficialismo se ven
amenazados”.
TECHO ya ha
entregado 300 mediaguas para Valparaíso y 132 para el norte. Desde 2010 no las
construyen, pero al poseer capital humano y experiencia, consiguen coordinar
rápidamente para obtener 300 en una semana cuando es necesario. “Hay que
recordar que son viviendas de emergencia. El TECHO no quiere que las familias
vivan en estos lugares para siempre”, defiende Pía Mundaca, directora social de
TECHO Chile.
Sin embargo, los
subsidios de vivienda no están al alcance de todos. Gran parte de las casas que
fueron destruidas eran de familias en campamentos, donde vivían en
construcciones de latas y cartones.Las viviendas de emergencia entregadas
fueron algo mucho mejor de lo que ya tenían. Además, el Gobierno entrega
subsidio solamente a las personas que vivían legalmente en una propiedad. Por
lo tanto, aquellos en las tomas normalmente esperan hasta diez años una
vivienda social.
Pero Juan
Villegas, dueño de su propio terreno, tampoco está seguro de que si su casa va
a poder reconstruirse. Escuchó un rumor que en julio vendrán los arquitectos
para que sólo el año que viene entregarán 18 m2 más.
En Tocopilla, tras
el terremoto del 2008, todavía existen 148 familias que viven en estas
condiciones. El director de Emergencia Comunal de Viña del Mar, Jaime de la
Fuente sabe que una familia puede estar por varios años en una mediagua: “Es un
criterio sano y digno entregar una mediagua que tenga un estándar mínimo de
protección que dure por un tiempo adecuado”.
Vivir en una
mediagua por un largo tiempo puede acarrear graves consecuencias. Al dejar de
lado el diseño urbano, no se considera la localización y conexión con los
servicios básicos, lo que puede ampliar los guetos. Y el otro problema se
relaciona con la salud. Se pudre la madera y las debilidades en la ventilación
y aislación térmica hacen que las personas recurran a mayor gasto en la calefacción,
viciando el espacio.
Existen muchas
otras opciones. Luego del terremoto de 2010, el título de la XVII Bienal de
Arquitectura fue “8.8 Re-Construcción”. Se discutieron modelos de casas
prefabricadas que fueran eficientes, costeables y rápidas. Varias universidades
entregaron propuestas de alta calidad y que contemplan ser viviendas
definitivas. David Basulto, fundador y editor ejecutivo de la plataforma
ArchDaily argumenta: “El Gobierno construye mediaguas porque es lo más rápido.
Es un problema de círculo vicioso basado en
que no hay una política que se anticipa a las emergencia”.
A pesar de estos
avances, todavía no existe una respuesta concreta desde el Gobierno central.
Cuando se consulta a la Onemi de Santiago, responden: “Conversa directamente
con la municipalidad ya que nosotros entregamos las casas según la solicitud
que ellos realizan y compramos a través de fondos de emergencia”.
En Viña del Mar,
donde la situación de riesgo es similar a la de Valparaíso, tienen 100 viviendas
de reserva que cumplen con un estándar de calidad impuesto por la municipalidad.
El modelo de Estado subsidiario, permite al Gobierno intervenir solamente en
aquellas partes en el que un privado no actúa. Por lo tanto, las viviendas son
instaladas a través de empresas o instituciones como TECHO u Hogar de Cristo. Entonces,
cuando existe un acontecimiento de tal magnitud como lo que ocurrió en Iquique
y Valparaíso, los municipios no tienen cómo defender ese estándar de las mediaguas.
Jaime de la Fuente señala la necesidad de la descentralización: “Las viviendas
que llegaron no las adquirió la Onemi de acá porque no tiene recursos. Las compró
y trajo la Onemi de Santiago. La mayoría llegaron sin ventanas, sin forros o
puertas. Pero cuando tú estás en emergencia no tienes otra alternativa que
aceptar”.
“El caso de
Valparaíso muestra que los municipios pobres no pueden operar. Un poco
vergonzoso porque era evidente y porque no era la primera vez. El estado tiene
que redistribuir para garantizar el bienestar de las personas”, comenta
Sebastián Gray, el presidente del Colegio de Arquitectos de Chile.
Juan Villegas
está esperando que el Gobierno venga a reconstruir su casa. Hasta que eso ocurra,
tenía planeado comprar una vivienda prefabricada de acero con el bono de un
millón de pesos depositado en su cuenta RUT. Pero $ 380 mil fueron descontados
por el Banco Estado porque las últimas dos de las 48 cuotas para pagar su auto
vencieron, a pesar de que había entregado certificado de incendio. El auto se
quemó. “Me quedaría comprar madera y tratar de hacer algo, lo mejor que pueda”,
expresa. El gift card de $ 200 mil para comprar ropa no lo utilizó porque dice
que no le sirve para limpiar escombros. Mañana despertará vestido con su
chaleco azul, pantalón corderoy café y zapatillas de construcción, tal como
salió de su casa a las 4 de la tarde del 12 de abril de 2014.
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